Una NECESIDAD y un Privilegio
- F. E. Lizana A.

- 13 abr 2020
- 6 Min. de lectura
“me invocará, y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré”. (Salmo 91:15)

2da. Promesa:
“Yo le responderé”.
El reformador Italiano Girolamo Savonarola aconsejó a su sobrino con las siguientes líneas; “No te insto a esa oración que se apoya en muchas palabras, sino en la oración que, en la cámara secreta de la mente, en el lugar privado del alma, con cada uno de sus afectos habla a Dios; Que en la oscuridad más luminosa de la contemplación no sólo presenta la mente al Padre sino que la une con la suya por caminos indefinibles que únicamente conocen los que la han ensayado. Tampoco me importa cuán larga o corta sea tu oración; sino lo afectiva, lo ardiente y cuanto más interrumpida y quebrada con suspiros, que continuada toda ella con numerosas palabras. No dejes pasar ni un solo día sin que por lo menos una vez te presentes ante Dios en oración. Lo que hayas de pedir a Dios en oración tanto el Espíritu Santo, que intercede por nosotros, con tu propia necesidad lo pondrán en mente a cada hora”. (Historia de la Reforma de Tomas Linsay, Pág. 176)
La ORACIÓN una práctica divina.
El Maestro nos enseñó a orar; “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá .(S. Mateo 6:5,6; 7:7,8).
¿Qué es la oración? “Orar es el acto de abrir nuestro corazón a Dios como a un amigo”. (El Camino a Cristo, Pub. Harvestime Books, pág. 68)
Los hijos de Dios, han sido hombres de fe y oración. Larga es la lista de las victorias alcanzadas por medio de la oración. Entre muchos ejemplos conocidos, un punto descollante en la antigüedad fue el ministerio del profeta Elías; “Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto”. (Santiago 5:17,18).
Que Extraordinario! ¿Dónde se adquiere este poder? Ya lo quisieran tener los gobiernos de las naciones que padecen sequía por varios años sin la benéfica lluvia.
CONFIANZA en Dios.
Maravillas obradas solamente por la fe en un Dios vivo y todopoderoso.
“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le haya, y que es galardonador de los que le buscan”. (Hebreos 11:6).
Quisiera compartir una respuesta simple acerca de la oración; Dos señoras muy pías, que después de escuchar una fervorosa predicación sobre la oración y confiar a Dios todo, consultaron al predicador que las despedía a la salida de la reunión, lo siguiente; “Pastor, dijo- no me queda claro ¿es que hay que orar a Dios hasta por las cosas pequeñas, insignificantes y domesticas?, porque yo tenía entendido que hay que pedir a Dios, cuando uno está afligido , o si tiene uno que tomar una decisión importante y grande”. El Pastor respondió; “Señora ¿puede Usted, mencionar algo grande para el Señor?”. La misma pregunta es hoy para ti. ¿Qué dices? .Te invitó a tomar conciencia del siguiente pensamiento; “Ninguna cosa es demasiada grande para que él no pueda soportar; él sostiene los mundos y gobierna todos los asuntos del universo” (El camino a Cristo, Pub. Harvestime Books, pág.74).
El apóstol, en su carta universal a la Iglesia escribió así; “¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración, ¿Está alguno enfermo entre vosotros?... oren por él”. (Santiago 5:13,14). No importa cuánto tiempo ocupe en hacerlo, sino solamente asegúrese de relacionarse con el Creador y autor de la VIDA. ¿Tiempo? , bueno sacar tiempo de donde no hay tiempo, y ejercitar el alma cada día :
1. Acción de Adoración y reconocimiento de Dios:
¿Quién es Dios para mí? ¿Qué puede hacer Dios por mí? ¿Cuál es su inmenso poder? Enunciar las proezas de Dios, magnificar su Nombre. Léase (Isaías 9:6; Jeremías 10:10)
2. Acción de Gracias:
Orar a Dios con gratitud de corazón, por todas las bendiciones que Dios nos prodiga cada día, y hasta el día de HOY, por lo que ha hecho y hará. Enumerar aquellas experiencias satisfactorias en que Dios ha intervenido guiando nuestras vidas y ha derramado sus misericordias por nosotros y también sobre nuestros amados. Debe haber más de alguna bendición en nuestra vida que podamos recordar y decirle a Dios. Léase (1 Tesalonicenses 5:16-18).
3. Acción de Confesión de mis pecados:
La confesión eficaz y que oye Dios es aquella que es específica y particular. Debe expresarse, reconocimiento y arrepentimiento de lo que ha ofendido a Dios y a los demás. Y la decisión de abandonar ese pecado. Debe invocarse los méritos de un Salvador perfecto y suficiente como el Señor Jesucristo, que “Él es el Cordero que Dios que quita el pecado del mundo”. (S. Juan 1:29).
4. Acción Intercesora:
Orar por los otros. Hacer una lista de aquellas personas de cerca o lejos que necesitan de la ayuda de Dios. Necesitan que obre Dios en casos a veces muy complejos y que nosotros nada o muy poco podemos hacer, pero si podemos colocar ante el trono de la GRACIA, esta petición intercesora de un nombre determinado o varios ante Dios. Orar por otros, tiene efectos extraordinarios. Orar por la salvación de ellos. Orar porque Dios Los bendiga y cuide, derrame sus bendiciones y esas personas encuentren alivio a sus padecimientos. Pedir y creer que Dios pueda intervenir y guíe aquellas vidas en los distintos escenarios que se encuentran. Léase (Sant.5:16; Efes. 6:18)
5. Nuestro pedido a Dios:
Abra su corazón a Dios y pida por su necesidad. Sea sincero y directo y no oculte nada a Dios. Es la ocasión para entrar en una intimidad profunda con su Creador. Dios ha prometido “Yo estoy con los de espíritu quebrantado y al corazón contrito y humillado no despreciaras tu oh! Dios”; “Pedid y se os dará, llamad y se os abrirá, buscad y se hallara”. (Sal. 51:17;S. Mat. 7:7,8).
6. Alabe a Dios:
Cante, abra su boca para alabar a Dios por sus maravillas. Repita sus promesas. Véase (Salmo 51:15)
7. Cierre su oración:
Con un pedido que Dios le GUARDE del mal. Recuerde el NOMBRE que está por sobre todo nombre: ¡Cristo Jesús!, dice (Hechos 4:12) y en su Nombre deje esta oración al Padre mediante su ESPÍRITU (Efesios 6:18). No se levante inmediatamente. Permanezca algunos minutos allí con los ojos cerrados en silencio hasta que tenga la seguridad que hablo con Dios y Él le escuchó y Usted recibió su bendición. Véase; (2 Crónicas 20:17); (Números 6:24-26).
Debes considerar que este momento, es estar a los pies de Cristo, y el lugar más alto de la tierra y el lugar más seguro del mundo. Estar ante la presencia del Rey Eterno del Universo. Y entregarle en oración nuestro corazón y vida, es “una necesidad y un privilegio”. Tomarnos por fe, fuertemente de la mano gloriosa del Salvador, aquella que fue perforada por los clavos de la Cruz para que nos sostenga y guié según su voluntad. Una oración tal debe ser un acto de adoración y entrega. Si logra entrar en esta cámara de audiencia con Dios cada día, nuestra vida no podrá seguir igual. Nos sentiremos renovados y esperanzados. Medicina sanadora para nuestra alma y espíritu. Remedio eficaz para nuestros huesos y alivio de nuestras cargas.
Te compartiré un inspirador pensamiento: “Conságrate a Dios todas las mañanas; haz de esto tu primer trabajo. Sea tu oración: “Tómame ¡oh Señor! como enteramente tuyo. Pongo todos mis planes a tus pies. Úsame hoy en tu servicio. Mora conmigo, y sea toda mi obra hecha en ti”. Este es un asunto diario. Cada mañana, conságrate a Dios por ese día. Somete todos tus planes a él, para ponerlos en práctica o abandonarlos, según te lo indicare su providencia. Podrás así poner cada día tu vida en las manos de Dios, y ella será cada vez más semejante a la de Cristo”. (CC, Pág. 51, Elena de White).
Y ahora, que estás más persuadido que la oración con fe es respondida, nuestro Dios tiene una oferta en pie para cada uno en particular; “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”. (2 Crónicas 7:14)
¿La tomarás? ¿Qué contestas, apreciado lector? Tenemos sus promesas que nos invitan a confiar en la oración. Tenemos las evidencias que Dios siempre responde a nuestras oraciones. No te desanimes insiste con renovada fe a presentarte cada día ante él y recibirás su bendición.
Un abrazo.




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