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Una formidable PROMESA

  • Foto del escritor: F. E. Lizana A.
    F. E. Lizana A.
  • 5 mar 2020
  • 4 Min. de lectura

“No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada”. (Salmo 91:10).





Un día de esos muy tristes, en el bus de viaje a mi trabajo tomé asiento al lado de una señora que sollozaba en silencio. Noté que estaba afligida y que sufría una enorme pena. Me contó que su oficio era técnico en gasfitería y que trabajaba en la capital. Dijo que estaba angustiada dejar solo en casa a su hijito de 8 años sin un mayor al cuidado en su ausencia. Antes se lo cuidaba su hija de 14 años y ella había fallecido electrocutada manipulando la lavadora de su casa. La niña sola sin ayuda, veinte minutos estuvo recibiendo la descarga mortal. Más tarde cuando una vecina entro a la casa, ya nada se podía hacer. Habían pasado cuatro meses y no podía superar el dolor y lloraba de ida y de regreso calladita en su asiento. Mientras contó su triste historia, lo lamenté sinceramente y mientras me hablaba, buscaba afanosamente en mi mente algunas palabras de consuelo con que ayudarle y nada encontraba. Debía decirle alguna palabra de ánimo. Allí recordé la esperanza que tenemos en Jesús. Le hablé de Jesús y de su regreso a la tierra en su Segunda Venida y de cómo terminará con nuestras lágrimas, nuestro dolor y también con la muerte. Le dije que tuviera esperanza en Jesús y que entregara a Él, su sufrimiento y la pérdida de su hijita. Jesús en su Venida le daría las respuestas y el consuelo. La paz que tanto necesitaba hoy.


PROMESAS antiguas y poderosas


“No te sobrevendrá mal, NI PLAGA tocará tu morada”, dice el Salmo 91:10.


Para todo israelita, las maravillas que había hecho Jehová en el pasado por su pueblo, y especialmente la salida de Egipto con poder manifiesto al precipitar una crisis formidable, interviniendo con la caída de las diez plagas sobre el país. Se cumplió la promesa para los hebreos y sus casas, en que no sufrieron el daño de las plagas, sino que solamente les ocurrió a los egipcios. Permanentemente, este hecho histórico estaba en el trasfondo de su experiencia religiosa, sobre la protección que les brindaba Dios. Las promesas de Dios están vigente aun hoy, y que por siglos, el pueblo de Dios ha creído que Él es la única protección de sus vidas, familias y moradas.


CRISIS contemporánea


Ya casi cerrando el año 2014, las autoridades médicas nos entregaron la escalofriante proyección de la enfermedad y el contagio; hasta la fecha, casi cinco mil personas han muerto producto del virus ébola. La Organización Mundial de la Salud (OMS), indicó que de no reforzar las medidas de control de la epidemia de ébola, los infectados por el virus podrían llegar a 20.000 en noviembre del 2014, siendo el país más afectado Liberia, que sumaría casi la mitad de los casos, según el estudio publicado por la revista New England Journal of Medicine. A esta preocupante cifra, se suma la entregada por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, quienes proyectaron que para el mes de enero del 2015, entre 550.000 y 1.400.000 personas podrían ser infectadas por ébola. Es una preocupación mundial. Medidas sanitarias y logísticas de todo tipo se tomaron para evitar que el virus llegara a continentes, países, aeropuertos, fronteras y comunidades. La seguridad de protección y salvación queda en las manos de las autoridades que activen prolijamente los protocolos para este tipo de emergencias.


El creyente en Dios también busca protección y seguridad en las promesas de la palabra de Dios. “No te sobrevendrá mal, Ni PLAGA tocará tu morada”. (Salmo 91:10).


Este año 2020, estamos frente a una expectación mundial que está causando el nuevo virus del CORANAVIRUS , llamado COVID-19 por la OMS. “ El 30 de enero, la OMS declaró el nuevo coronavirus que se identificó en diciembre en Wuhan, China, una "emergencia de salud pública de importancia internacional" (ESPII).

Desde que se propagó el virus, se registran más de 77.000 infecciones con 3.000 decesos en China, y 1.800 casos con 20 muertes en cerca de 30 otros países, según las últimas cifras de la OMS. Corea del Sur, Japón e Italia están viviendo brotes masivos.


PROMESAS para un futuro incierto


Pidamos fe a Dios para creer en las promesas que están en el Salmo 91. Creemos que se extienden hasta el mismo fin, y cuando se termine el tiempo de GRACIA y caigan las ultimas postreras plagas sobre la tierra y, que al invocar sus promesas los hijos de Dios, nuevamente encontrarán protección segura, porque Dios actuará a favor de su pueblo.

“El séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho está”. (Apocalipsis 16:17).


Después que pase la crisis más portentosa de los siglos sobre el planeta Tierra, en que toda alma será probada y toda fe en Dios y su Palabra sea manifiesta, Él entonces cumplirá su promesa final e irrevocable. Allí cara a cara, Dios y su pueblo, habitando juntos la eternidad, sin ya más peligro, ni temor, porque todo habrá pasado; “He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron”. (Apocalipsis 21:3,4).


¿Crees esto, lo que Dios puede hacer por ti?

En las brillantes páginas de la Escritura encontramos la esperanza de sus promesas suficiente para vitalizar el alma y enfrentar la incertidumbre del presente y dar paso a un futuro glorioso; “Y él estará, y apacentará con poder de Jehová, con grandeza del nombre de Jehová su Dios; y morarán seguros, porque ahora será engrandecido hasta los fines de la tierra”. (Miqueas 5:4).


Con renovada fe,confiemos en Dios y su Palabra en momentos de peligros y crisis. En tiempos de pestes y plagas diversas.





 
 
 

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