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Su PROMESA es firme

  • Foto del escritor: F. E. Lizana A.
    F. E. Lizana A.
  • 20 jul 2020
  • 3 Min. de lectura


El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén.

Apocalipsis 22:20.


Las Escrituras dan testimonio que Jesús, el Mesías de Israel, nació en Belén (Miq.5:2), fue ungido por el Espíritu Santo, en la ribera del Jordán, (S. Mat. 3:13-17; Hech.10:38). Murió en una Cruz el año 31 d.C. (S. Jn.19:30). Resucitó al tercer día, (S. Luc. 24:1-5). Ascendió al cielo, (S. Luc.24:50,51; Hech.1:11). Cumplió la profecía de las 70 semanas, con exactitud prodigiosa (Daniel 9:24-27).

Prominentes rabinos: Shlomo Moshe Ama, Jain Kanievsky, Moshe Sternbuch, de Israel dijeron en diciembre del 2015, que el Mesías vendría a la tierra, según informó Breaking Israel News BIN (WEB Israel Noticias | Últimas noticias. Perspectiva Bíblica). Sus declaraciones fueron; el Mesías está "a la vuelta de la esquina", “el Mesías podría llegar en esta semana”, la gente debe "ponerse sus ropas de Shabat en preparación para el Mesías". Sin embargo ¡El Mesías no vino! Son hombres reconocidos por el mundo, impregnados de una religión milenaria y enriquecida por las tradiciones de los padres, cuyas palabras carecen de autoridad, se esfuman con el paso del tiempo y sus vaticinios no se cumplen, ¿por qué? Tal vez, falta reconocer el testimonio de los evangelios, apóstoles y de los profetas.

El testimonio de S. Pedro, “Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos” (1 Ped. 1:10,11). La profecía es la consistencia del mensaje de Cristo y vale la pena recordar que: “Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones...” (2 Ped.1:19).

La esperanza del cristiano es que Jesús regrese por segunda vez a la tierra, como enseñan las Escrituras. Hoy, en el tiempo del fin, tenemos renovada fe en lo que dice el Apocalipsis. Los diferentes escenarios proféticos, culminan con el regreso glorioso de Jesús. Vez tras vez el profeta, nos dice que estas palabras “son fieles y verdaderas” (Apoc.19:9; 21:6; 22:6). ¡Se cumplirán!

El personaje central del Apocalipsis, el príncipe de los profetas, el Señor Jesucristo, le contestó a Caifás en aquel juicio injusto, y ante todos los rabinos de la época, que él era el Mesías prometido según las profecías, y que no había que esperar a otro, y de paso les aseguro que los vería en su segunda venida gloriosa. “El sumo sacerdote le volvió a preguntar, y le dijo: ¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito? Y Jesús le dijo: Yo soy, y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo(S. Marcos 14:62). Esta declaración jurada de Cristo, es categórica, plasmada de verdad y realidad, llena de autoridad y juicio. Es como si dijera: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (S. Mat. 24:35).

No importa quiénes ni cuántos no crean en el regreso de Jesús, solo queda atenerse a la fe de los santos, y al testimonio profético. Por eso considera el consejo: “No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías” (1 Tes. 5:20).

Te invito a que vuelvas a leer el libro de Jesús: La revelación de Jesucristo, y tendrás la bendición de Dios (Apoc.1:3).

 
 
 

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