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SACERDOTES de Dios

  • Foto del escritor: F. E. Lizana A.
    F. E. Lizana A.
  • 14 sept 2020
  • 3 Min. de lectura

...y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre;

Apocalipsis 1:6


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Dios tenía un sueño para su pueblo, Israel. A los pies del monte Sinaí declaró, cuál era su voluntad: “Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa” (Exo.19:6). Instrumentos de Dios en la tierra: Para adorar y servir al Creador. Enseñar a discernir y a hacer la diferencia entre lo santo y lo profano, lo limpio de lo inmundo. Enseñar acerca de la Ley de Dios su voluntad a quienes no la conocen. El término español "sacerdote", proviene de 2 palabras latinas, sacerdos y otis, referidas al ministro de un determinado culto (…). Persona debidamente consagrada para ministrar en cosas sagradas como mediador (…). Además de ministrar los ritos sagrados, se consideraba que los sacerdotes eran maestros religiosos del pueblo (Lv. 10:11; Dt. 33:10; Ez. 44:23; Esd. 7:25). (https://www.wikicristiano.org/diccionario-biblico/significado/sacerdote/).

En la nueva dispensación según el NT, bajo el sacerdocio de Cristo, según la orden de Melquisedec (Heb.4:15, 16; 7:15-17, 25), sus siervos en la tierra, son constituidos sacerdotes de Dios: “y nos has hecho para nuestro Dios, reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra” (Apoc.5:10).

Otro hecho notable de Cristo adjudicado por su triunfo en la Cruz. Así lo dio a entender el apóstol Pedro, aludiendo a la Iglesia de Cristo, como el Israel espiritual: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Ped.2:9). ¡Que privilegio! Mientras Jesús intercede en el Santuario celestial, en favor de su pueblo, hasta el término del conflicto cósmico, sus siervos en la tierra están investidos por el poder del Espíritu Santo para obrar en favor de los no creyentes y guiarlos en los principios del evangelio eterno, según la gran comisión (S. Mat. 28:19, 20). Enseñar, predicar y sanar, también es parte de la obra de los siervos de Jesús en la tierra mediante el real sacerdocio (S. Mat. 4:23). Hoy por hoy, los siervos de Jesús ejercen el sacerdocio por voluntad de Cristo y colaboran con él en preparar un pueblo para esperar el regreso del Señor. Dios ha dicho, “Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehová, ministros de nuestro Dios seréis llamados” (Isa. 61:6). El apóstol Santiago en su epístola universal dice: “(…) y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho “(San. 5:16).

En Hebreos el apóstol nos insta, “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre” (Heb.13:15). Ofrecer, sacrificio de alabanza en favor de otros, dar testimonio de Jesús, enseñar y guiar a la verdad que está en Jesús, ministrar de las cosas sagradas, interceder en oración por otros, son funciones que identifican el ministerio de un sacerdote del NT. No necesitamos necesariamente una organización para servir a Jesús ministrando al prójimo, ni sacramentos, ni ritos, ni intermediarios. Tenemos el llamado de Cristo y la unción del Espíritu Santo. ¡Tenemos acceso directo a la presencia divina, como profetas ungidos!, y la promesa del Señor, “Porque los ojos del Señor están sobre los justos, Y sus oídos atentos a sus oraciones” (1 Pedro 3:12).

Apocalipsis revela el impacto que ocurre en el cielo con tal ministerio de servicio abnegado, “Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro, y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono. Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos” (Apoc.5:8; 8:3, 4).


¡Pronto regresará Jesús! (Apoc.1: 7). Pero HOY, ¡serviremos a Dios y al prójimo! (Sal. 142:2).


Preparémonos y alistemos a otros en el servicio al Señor.

Te invito.

 
 
 

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© 2019 F. E. Lizana A.
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