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Qué hacer con la ANGUSTIA

  • Foto del escritor: F. E. Lizana A.
    F. E. Lizana A.
  • 4 oct 2019
  • 4 Min. de lectura


“…Con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré”. (Salmo 91:15).

. 3ra. Promesa: “Con él estaré Yo en la angustia”.


. Temor y angustia.


En la Palabra de Dios encontramos ayuda y socorro oportuno. Hay dos males que se están acentuando en estos días; el TEMOR y la ANGUSTIA. Previamente antes de la aparición gloriosa en el cielo del Salvador, la humanidad experimentará; temor y angustia. Un esce- nario del fin está registrado en el evangelio de San Lucas; “Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas”. (S. Lucas 21:25,26). En medio de una crisis inevitable no debemos temer nada al futuro, Dios está con nosotros, sus promesas nos acompañan.

Estamos viviendo en los días donde impera la economía abierta a todas las direcciones de la tierra, acercándonos a una economía global más centralizada, donde se experimentará una extrema preocupación. En medio de la incertidumbre estamos confiados y apoyados por su Palabra. No debemos extrañarnos de que esto pronto suceda, siempre el hombre ha sido víctima de las emociones y en su desesperación no atina sabiamente a donde ir. Concentrémonos en el poderío de Dios y su Palabra. Bajo la inspiración del Espíritu Santo, el Salmista nos dejó esta preciosa promesa con un mensaje de consuelo y seguridad; “Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró de todos mis temores….Este pobre clamó, y le oyó Jehová, Y lo libró de todas sus angustias”. (Salmo 34:6,8).


. La angustia.


¿Qué es la angustia? La psiquiatría moderna la define de la siguiente manera Es un estado de intranquilidad o inquietud muy intensas causado especialmente por algo desagradable o por la amenaza de una desgracia o un peligro. La angustia es un estado emocional penoso y de sufrimiento psíquico donde el sujeto responde ante un miedo desconocido. Además del dolor psíquico presenta cambios en el organismo como la sudoración, la taquicardia, temblores y falta de aire. Hay tipos de angustia y grados que llegan a la enfermedad psicológica, para lo cual se utilizan terapias como la psicoanalítica y los tratamientos farmacológicos, entre otros.


. La angustia del Salvador.


La Santa Biblia, nos habla con muchos detalles de las angustias y sufrimientos del Redentor del mundo. La buena noticia del EVANGELIO, es que Dios no dejó solo al hombre a su suerte de perdición y muerte, sino que el Señor Jesús en su incomparable amor vino a este mundo para dar su vida en rescate por todos nosotros, en medio de un ambiente hostil. El profeta mesiánico, Isaías nos regaló una perla del amor de Dios, con seis siglos de anticipación, según dice; Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca”. (Isaías 53:7), y el relato de los evangelios confirman esta experiencia; “Y tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, y comenzó a entristecerse y a angustiarse. Y les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte;(…).Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra”. (S. Marcos 14:33,34; S. Lucas 22:44,45). Luego de la angustia que sufrió en el Getsemaní, vino la angustia en la Cruz.


Quisiera compartir este hermoso pasaje que describe el drama y la angustia sublime del Señor clavado en la Cruz;

“El que había sido uno con Dios, sintió en su alma la terrible separación que hace el pecado entre Dios y el hombre. Esto arrancó de sus labios el angustioso clamor: "¡Dios mío! ¡Dios mío! ¿Por qué me has desamparado? (S. Mateo 27: 46). La carga del pecado, el conocimiento de su terrible enormidad y de la separación que causa entre el alma y Dios, quebrantó el corazón del Hijo de Dios”. (El camino a Cristo, cap. 1 pág.8).


No hay mayor angustia que la que la que padeció el Salvador, sin embargo él se portó varonilmente aunque “experimentado en quebrantos”, pero se mantuvo fiel. No hay mayor consuelo para el alma cuando esta afligida y angustiada que mirar a Cristo, él recorrió el sendero de aflicción, y se abandonó a la promesa del Padre que decía; “Con él estaré yo en la angustia, ¡nunca estuvo solo y desamparado! No importa lo difícil que sea tu presente hoy, porque en Cristo Jesús ésta promesa también es tuya, nuestra, y para todos los que creen en la Palabra de Dios y podemos aferrarnos a ella por medio de la fe.


. La angustia del fin.


La Palabra de Dios nos advierte de que se aproxima un desastre sin precedentes. Un tiempo de angustia previo a la Segunda Venida del Señor Jesucristo, según como está escrito, pero la promesa es segura; “Pero la salvación de los justos es de Jehová, Y él es su fortaleza en el tiempo de la angustia. Jehová los ayudará y los librará; Los libertará de los impíos, y los salvará, Por cuanto en él esperaron” (Salmo 37:39,40; Dan.12:1).

En tiempo de TEMOR y ANGUSTIA ¡Miradle a Él!


Que bellos son sus pies,

Bellas son sus manos.

Bella es su sien,

Bello es su corazón.

Son únicos de Jesús,

Bello es su amor por mí.


Es bella su pálida tristeza,

Bella su angustia.

Bello su caminar lento,

Bello su silencio.

Son únicos de Jesús,

Bello es su dolor por mí.


Son bellos sus ojos de fuego,

Bello el cetro en su mano.

Bello su trono ardiente,

Bella su corona de diamantes.

Son únicos de Jesús,

Bella es su gloria por mí.


Dios es nuestro Salvador, Jesús es nuestro intercesor, nunca estaremos solos, renovemos nuestra confianza en sus promesas; “En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia”. (Proverbios 17:17).








 
 
 

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