Protección en la OSCURIDAD
- F. E. Lizana A.

- 3 abr 2020
- 4 Min. de lectura
“No temerás (… )ni pestilencia que ande en oscuridad” (Salmo 91:5,6).

La promesa del Salmo 91:5,6 “No temerás… ni pestilencia que ande en oscuridad” el salmista segura- mente escribió siendo inspirado en los hechos prodigiosos ocurridos en Egipto en el pasado y recordar la plaga número cinco descrita en Éxodo 9: 1-7, sobre la pestilencia. Fue terrorífico aquello. Ahora a medida de que nos acercamos “al fin de todas las cosas” (1 Pedro 4:7), estamos sujetos a peligros visibles e invisibles; tangibles e intangibles. Somos la generación de la contaminación sin preceden- tes. Todo el ecosistema esta intervenido funestamente por el hombre que, sin escrúpulos, sigue su derrotero a la destrucción de toda la creación de Dios. Sin embargo ante el desmesurado descontrol Él toma nota de esto y está al control de todo. Léase: “Él está sentado sobre el circulo de tierra”. (Isaías 40:22). Aire tóxico En la región del valle central al sur del mundo, son muchas las empresas exportadoras, que cosechan, empacan, y embarcan a todo el mundo sus riquísimos frutos del país. Desde carreteras y caminos interiores, se aprecian los hermosos huertos preñados de cerezos ci- ruelos, duraznos, perales, manzanos, vides, y otras especies diversas. Aquellos huertos reciben asistencia técnica de ingenieros y técnicos agrícolas, para los distintos tratamientos; ante de la cosecha, en la cosecha misma y post cosecha. Los productos químicos que se usan son tóxicos y, peligrosos para la salud del trabajador. Se necesita protección adecuada, para realizar estos trabajos. En esa región hay un alto índice de nacimientos de niños con defectos y enfermedades congénitas. Una de las razones se atribuye a las emanaciones letales que llenan los aires de aquellos bellos campos, de tal manera que al estar expuesto por un tiempo determinado sin precaución y control afecta a las personas que trabajan en estas tareas, ya sea hombres o mujeres, que tienen contacto alguno con estas emanaciones quími- cas, como también a los que viven cerca. Es ignorado el peligro al respirar lo que impregnado en la tierra, en los árboles y también en el aire.
El desastre nuclear en la planta japonesa de Fukushima, provocado por el terremoto y el posterior tsunami en marzo de 2011, se ha convertido en la mayor catástrofe nuclear de la historia después de la que se produjo en la central nuclear de Chernóbil. Enormes cantidades de sustancias radiactivas se fugaron a la atmósfera y al océano y centenares de miles de personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares. La avería de Fukushima ha vuelto a poner de relieve el problema de la energía nuclear, sus ventajas y desventajas para el progreso, y ha planteado la pregunta de que si es necesaria, para garantizar que se cubran las necesidades energéticas mundiales o si esa necesidad acabará por poner en peligro la vida en el planeta. Emanaciones mefíticas Por la Santa Biblia sabemos que hay fuerzas sobrenaturales destructoras que operan en el hombre actual; “conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia” (Efesios 2:2), y que el enemigo de Dios se esforzará para agravar el mal sobre el planeta. La escritora cristiana Elena de White escribió en el libro “La Gran controversia”, cap. 37 ; “Satanás obra asimismo por medio de los elementos para cosechar muche- dumbres de almas aún no preparadas. Tiene estudiados los secretos de los laboratorios de la naturaleza y emplea todo su poder para dirigir los elementos en cuanto Dios se lo permita…propaga por el aire emanaciones mefíticas y miles de seres perecen en la pes- tilencia”.
Nuestro PROTECTOR ante el mal, para no ser dañados
El mensaje que tenemos de Dios para estos días de asechanzas de tantos peligros es que, en el cielo hay un Intercesor ante el trono de Dios. Es alentador tener fe en el ministerio que el Señor Jesucristo realiza en el Santuario celestial, en favor de sus hijos día y noche ;“por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos “ ( Hebreos 7:25).
La intercesión de Cristo es tan poderosa y extensa que cubre todo el planeta y aun el universo con sus infinitas fronteras de complejos sistemas de astros y galaxias, con sus santos habitantes. Como está escrito:” Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre” (1 Corintios 2:9), son el objeto y sujeto del amor de Jesús, mediante su intercesión.
Dios quiere que no tengamos temor de nada, él quiere que estemos confiados amparados en sus promesas. El temor por “deporte “no viene de él; “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para da- ros el fin que esperáis” (Jeremías 29:11).
Su promesa es; “En el día que temo, Yo en ti confío... En Dios he confiado; no temeré;” (Salmo 56:3,4)
Dios te guarde y proteja de todo mal. ¡ AMÉN!





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