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Fin del tiempo de GRACIA

  • Foto del escritor: F. E. Lizana A.
    F. E. Lizana A.
  • 27 sept 2020
  • 3 Min. de lectura

El que es injusto, sea injusto todavía, y el que es inmundo, sea inmundo todavía, y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía.

Apocalipsis 22:11





Nuestro texto de inspiración, muchas veces me pareció en lenguaje extraterrestre e incomprensible para mí. ¿Sabes qué significan estas palabras y en qué contexto son pronunciadas?, ¿quién las pronuncia y cuándo ocurre? En Apocalipsis están registradas en el último capítulo del libro y antes del versículo 12, que anuncia el regreso de Jesús a la tierra.

También encontramos una declaración parecida en el libro de Daniel, “Él respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin. Muchos serán limpios, emblanquecidos y purificados, los impíos procederán impíamente, y ninguno de ellos entenderá, pero los entendidos comprenderán(Daniel 12:10). Son las palabras de Jesús a sus siervos, Juan y Daniel, para cerrar el último capítulo de cada libro profético, antes del fin, son las palabras finales de Cristo para anunciar que el tiempo de la GRACIA se acabará.

Jesús hoy, intercede en el Santuario celestial por su pueblo (Heb.4:15, 16; 7:25, 26; 8:1, 2; 9:12) y salva a todo aquel que invoque su nombre. ¡Pero el día de salvación, no será para siempre! Dejará de interceder y un día dirá estas palabras del texto clave de hoy. Previo al retorno de Jesús a la tierra, vivimos una hora solemne, y la preocupación del Salvador por la humanidad es que (las personas) deben dejar las injusticias y todo tipo de inmundicias, más bien practicar la justicia y la santidad. Agradar a Dios en fe y obediencia. Después de concluido el tiempo, en el reloj divino, no hay retorno, se cumplirán sus palabras. Sin embargo, hay buenas noticias en el pasaje del profeta Daniel, dice que antes del final, muchos serán limpios, emblanquecidos y purificados, por la sangre de Jesús y sus méritos (Dan. 12:10). Los rebeldes seguirán en sus caminos transgresores y no entenderán, al igual que en los días de Noé, “y vino el diluvio y se los llevó a todos” (S. Mat 24:39). No comprendieron el carácter de la invitación a ser salvos.

Dios nos ama y quiere salvarnos, aunque sea en la hora cero. El profeta Moisés que conoció a Dios cara cara, escucho acerca del carácter de Dios, ¡“Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso, tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado...” (Éxodo 34:6, 7). Así fueron las últimas palabras del Salvador por Jerusalén antes de morir en la Cruz: “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste!” (S. Lucas 13:34). De tal manera que no entender el llamado a la salvación que ha provisto Dios, para nosotros y el mundo, es del mayor interés del cielo, y de una tristeza insondable, al no aceptar a tiempo el don de la Salvación en Cristo Jesús.

Ya está escrito y sabemos lo que hará Dios. No necesitamos estar desprevenidos, sino apercibidos, preparados y velando (S.Mat.24:42, 44). El consejo para nuestros días es: “Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones” (Heb.4:8).


Dime mi apreciad@ ¿tú qué decides HOY?

 
 
 

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© 2019 F. E. Lizana A.
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