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El VINO de BABILONIA

  • Foto del escritor: F. E. Lizana A.
    F. E. Lizana A.
  • 1 sept 2020
  • 3 Min. de lectura

...con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación.

Apocalipsis 17:2



La ciudad estado de Babilonia, sede del imperio neo babilónico del rey Nabucodonosor, fundada entre los ríos Tigris y el Éufrates, tuvo su auge entre los años 605-539 a.C. Es descrita por el profeta Daniel, como la primera gran metrópolis de la tierra. Sitia a Jerusalén y lleva cautivos a Babilonia mediante tres deportaciones, entre los años 605, 597, 586 a.C. En la última campaña militar de los ejércitos caldeos del año 586 a.C., el general babilónico Nabuzadarán, destruyó la ciudad y el templo. La Babilonia histórica con todo el esplendor y el orgullo de su cultura, sus cultos idolátricos al sol, la luna y las estrellas, mediante un sacerdocio de religión politeísta, ha sido través de los siglos una simbología de la falsa religión que ha fascinado y engañado al mundo. Apocalipsis, revive esta antigua controversia entre la Babilonia mística y la Nueva Jerusalén que es la morada del rey Eterno (Apoc.17:2; 21:1-3).


La Babilonia escatológica (final), ha ‘embriagado con el vino de su fornicación’. Ofrece al mundo su vino espurio, un símbolo de la falsa doctrina para alcanzar la salvación por medio de las obras, “Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación” (Apoc.18:4). Es un potente brebaje, que al igual que al estar ebrio, el alma queda sin entendimiento. Una de las razones porque el mundo antiguo pereció en el diluvio. ‘No entendieron’ y el diluvio se los llevó a todos (S. Mat. 24:37-39). Tal como en el pasado, al final del tiempo Babilonia levanta su copa en un brindis diabólico para perdición de las naciones, pero Dios habla al mundo a través de un poderoso mensaje tri angélico, rechazando esa copa, según leemos en Apoc.14:6-11.


El personaje central del Apocalipsis es el Cordero. ¿Podemos leer? (5:6, 8, 12, 14; 6:17; 7:9, 15, 17; 12:11; 13:8; 14:1, 4,11; 15:3; 17:14; 19:7, 9; 21:9, 23, 27; 22:3). Entre otras citas, y ¿Por qué? Al contrario de Babilonia, en el tiempo del fin, se exalta al Cordero de Dios que ofrece su ‘Vino’ verdadero, dulce, y vital, para todas las naciones. Un emblema de su sangre maravillosa, que nos limpia de toda maldad e inmundicia, nos perdona todos nuestros pecados. Y solamente mediante su sacrificio en la Cruz, y su sangre derramada por amor a la humanidad, nos da la victoria y la salvación (Apoc.12:11). Jesucristo es “...el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (S. Juan 1:29). “Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano... sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios, y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena… pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado(Heb.9:24-26).


Cristo, El Cordero de Dios, te ofrece hoy su copa, al igual que la última cena: “Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos, porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre” (S. Mat. 26:28, 29).


¿Aceptarás la Copa de Babilonia o la copa de salvación que ofrece el Cordero?

Dios te bendiga

 
 
 

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© 2019 F. E. Lizana A.
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