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El TIEMPO es oro

  • Foto del escritor: F. E. Lizana A.
    F. E. Lizana A.
  • 21 ago 2020
  • 3 Min. de lectura

Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo.

Apocalipsis 14:6.





Cuántas veces hemos exclamado, ¡que rápido ha pasado el tiempo! Si ayer que fue enero y ya estamos a fin de año. El tiempo es considerado un don, para otros un activo, una oportunidad de oro de hacer cosas. Si para algunos tiene gran valor el tiempo, nos preguntamos ¿cómo será en el cielo? Tenemos que admitir que Dios, es el Señor del tiempo. Jesús dijo, “Yo te he glorificado en la tierra, he acabado la obra que me diste que hiciese” (S. Juan 17:4). ¿Cuál obra? La de la venir a buscar y salvar lo que se había perdido (S. Luc. 19:10). ¿Pero cuánto necesitó, su ministerio en la tierra para este objetivo? Tres años y medio. ¡Asombroso! Si hay alguien que invirtió bien su tiempo, fue el Maestro. ¿Y nosotros valoramos el tiempo que Dios nos da?

Si reflexionamos en los días finales de la historia del mundo, como enseña el Apocalipsis, allí en el cielo hay una incesante actividad y de prontitud. Jesús le dice al apóstol, “La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto... porque el tiempo está cerca (Apoc.1:1, 3).


Los diversos y variados escenarios de la revelación, con ángeles que van y vienen, que cumplen diligentemente la voluntad de Dios. (Apoc.4:2, 8; 5:2; 7:2, 3; 8:3; 9:12). Dios, se revela como el dueño del tiempo, cuando determina que hay un punto de inflexión para el destino de la humanidad, jurando que ¡el tiempo no sería más! (Apoc.10:5, 6). Comisiona a su Iglesia para entregar un mensaje universal, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, en forma urgente, simbolizado por un ángel que surca el cielo en un vuelo raudo (Apoc.14:6). “Otro ángel” intensifica su mensaje de salvación con urgencia diciendo: salid de ella pueblo mío... antes que caigan los juicios de Dios contra Babilonia (Apoc.18: 1, 4).


Observamos con atención el orden secuencial de la actividad de los ángeles en el cielo. Según Apoc.14:15, sale del templo otro clamando, que el tiempo de la cosecha había llegado, luego salió uno más del altar, para indicar a gran voz, al que tenía la hoz aguda, que la hora de la vendimia había llegado (vers. 17, 18).

Apocalipsis 1:7, introduce el mensaje sobre el regreso de Cristo, y el autor nos recuerda que estas cosas son para los siervos de Dios, porque el tiempo está cerca (Apoc.1:1, 3). El ángel le pide a Juan, que no selle el libro, porque el tiempo está cerca (Apoc.22:6, 9). Cristo, tres veces declara la prontitud de su venida, “He aquí yo vengo pronto...” (Apoc.22:7, 12). Y cerrando el mensaje de Jesús para la Iglesia del fin, nos dice; “ciertamente vengo en breve (vers. 20). No es alarmar al mundo, de predicar el inminente regreso de Cristo a la tierra, sino que la urgencia la pone el Señor, porque el tiempo se acaba. Hasta el diablo sabe que le queda poco tiempo (Apoc.12:12). Y sin embargo su Iglesia está adormecida, en un estado de confort y tibieza espiritual, sin voluntad para llegar hasta la puerta de su vida, y abrir su corazón a Jesús, que espera pacientemente afuera (Apoc.3:15, 16, 20).


Como el tiempo es precioso para el cielo, y para los mortales, se nos ha sido concedido en la fracción más pequeña, la de segundos.

En esta hora postrera, digámosle al Señor con humildad, que en sus manos están nuestros tiempos (Salmo 31:15).


Por eso ¡HOY, Úsanos Señor! Amén.

 
 
 

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© 2019 F. E. Lizana A.
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