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El CORDERO de Dios

  • Foto del escritor: F. E. Lizana A.
    F. E. Lizana A.
  • 26 ago 2020
  • 1 Min. de lectura


Cordero dulce de los evangelios,

Poderoso refugio en nuestros días.

Vives en el corazón de los sinceros,

y curas el alma de maldad y perfidia.

Danos tu pan cada día,

Opón tu amor a las bombas que quitan la vida.

Cordero excelso intercesor en los cielos,

Luz y vida que sostiene todo sistema.

Con poder real y ejército silencioso,

Alivias el dolor de los que viven aquí sus penas.

Danos tu amor fiel como roca,

Triunfa en medio de la furia y pasión loca.

Cordero como inmolado sentado en el trono,

Dueño de la historia, del espacio y del tiempo.

Fijas tus ojos del confín extremo hasta el polo,

Rey de la tierra y del universo.

Danos tu espíritu, de soplo en soplo,

y arrebata el reino de la muerte al enemigo loco.

Cordero manso, inspiración matutina,

Llenas las cámaras del alma.

Porte real, principesco de mirada dulce serafina,

Del alma que contempla tu faz calma.

Danos tu carácter de acero y seda,

Tu amor divinal en esta hora postrera.

 
 
 

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© 2019 F. E. Lizana A.
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